La Ventaja Competitiva de la Reducción de Costes

La Ventaja Competitiva de la Reducción de Costes

17 de junio de 2014

En la segunda mitad del siglo XX, Michael Porter, dentro de sus teorías y modelos, definió tres estrategias genéricas para alcanzar el liderazgo del mercado: la especialización, la diferenciación y el liderazgo en costes.

En el caso de la estrategia de especialización, la compañía se enfoca en desarrollar y comercializar un producto o servicio sobre un grupo de compradores en particular o en un mercado específico. Para llevarla a cabo, es necesario conocer exactamente gustos y preferencias del segmento al que se dirige y debe evaluar cuidadosamente el balance entre el tamaño de dicho nicho y el margen que es posible obtener.

La estrategia de diferenciación consiste en crear una estrategia de negocio única en el mercado. La diferenciación puede consistir tanto en desarrollar un producto o servicio únicos, como contar con una metodología innovadora y diferencial en una de las áreas del negocio.

Pero, de estas tres estrategias, la que ha ido cobrando mayor relevancia en estos últimos años, pasando a un nivel mucho más estructural, es la basada en una reducción de los costes. La liberalización de los mercados, la globalización y el acceso generalizado a las nuevas tecnologías han acelerado cualquier proceso de competencia en general. Los competidores son capaces de copiar un producto en un corto espacio de tiempo, incluso mejorarlo, para finalmente ofrecérselo al mercado a un precio mucho menor.

Competir por precio es una carrera muy dura y de mucho desgaste, por lo que solo las compañías que han sido capaces de realizar una transformación profunda en su política de costes, son capaces de mantenerse en ese modelo.

Los gurús suecos Kjell Nordstrom y Joinas Ridderstrale, que encabezan la lista europea de Thinkers 50 el primer ranking en expertos de gestión, definen 20 macrotendencias de la economía del siglo XXI. La que ocupa la primera posición ha sido la denominada “el tsunami de lo barato”.

Estamos en la era del low cost a todos los niveles. Desde el punto de vista de Compras, el primer foco de este fenómeno se ha dado en China, pero está pasando el relevo a otros países de economía emergente; ya no solo se fabrican bolígrafos, camisetas y relojes de imitación, sino que se posiciona como una de las primeras potencias mundiales en fabricación de tecnología de bajo coste, compitiendo en mercados tan dispares como los de componentes de automoción, materiales de construcción y telefonía móvil, entre otros.

Cuando este tipo de competencia en un mundo globalizado es tan brutal y va en aumento, ser el líder en costes de cada sector es la estrategia competitiva que garantiza la supervivencia de las empresas. Y para ésto las compañías cuentan con varias opciones: dejar de comprar, reducir sus gastos de personal o mejorar sus condiciones de compra y aumentar su eficiencia y por tanto su productividad. Está demostrado que el campo de acción en compras cuenta con un potencial 5,4 veces más alto que el que ofrece la opción de reducir plantilla.

Una gestión adecuada de las compras en partidas clave como materias primas, elementos auxiliares a la fabricación, electricidad, telefonía móvil y logística, podrían suponer un 7,67% de ahorro sobre su coste inicial.

Pero por increíble que parezca, el verdadero potencial de la reducción de costes de cualquier compañía es, en muchos casos, desconocido incluso por sus principales responsables. En un momento en el que se están redefiniendo las reglas del juego en los mercados, solamente las empresas enfocadas en ser líderes en eficiencia tendrán un lugar en el futuro.

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