Los peligros del «low cost» en Compras

La Globalización y las economías emergentes con mano de obra barata han ido consolidando la estrategia de buscar proveedores asiáticos en la mayoría de las compañías. Pero, curiosamente, desde hace un par de años, algunas empresas de referencia han anunciado su cambio de política de Compras hacia el mercado local de proveedores.  Así, tenemos el caso de General Electric y Apple, que han tomado esta decisión en base a criterios de eficiencia de su Cadena de Suministro o razones políticas. Pero también es interesante el caso de Nissan, que opta por proveedores locales por reducción de riesgos.

En todo caso, el debate sobre el “reshoring” o “nearshoring” está abierto y en la nueva carrera por la competitividad que se inicia con el nuevo escenario económico, la decisión implica revisar todos los aspectos que influyen en el coste. Repetimos: “todos”. Porque no solo hablamos de los costes directos de producción, sino todos los que nos conducen a la consecución de los objetivos de la compañía.

Y el problema es que todavía no está claro si esta estrategia puede ser exitosa en sí misma.  Hay casos que hablan tanto a favor como en contra…

La cuestión es que, si la empresa opta por un aprovisionamiento “low cost”, debe resolver una serie de tareas previas al acuerdo para no obligar a su Departamento de Compras a trabajar con los ojos vendados:

  • Planificar con cuidado todas la áreas sujetas a contrato necesarias: términos de pago, comisiones y condiciones en caso de cambio de moneda, envíos y entregas, garantías de calidad,…
  • Conocer el contexto financiero del proveedor: cómo funcionan sus fuentes de financiación para saber si va a poder responder al coste de producción dentro de los parámetros que se marcan.
  • Concretar las condiciones de almacenaje y stock tanto en origen como en destino según capacidad de ambos, y para garantizar un adecuado control de inventario.

Y una segunda consideración fundamental que hay que abordar cuando se trabaja con proveedores de otro país, es el contexto cultural.

Cualquiera que haya viajado lo suficiente, sabe que las diferencias culturales pueden afectar y mucho a cualquier tipo de acuerdo o negociación. Evidentemente hablamos de cultura corporativa, pero en proveedores de otras regiones, ésta se impregna fuertemente de la cultura general de las personas que conforman la empresa.

Decía Peter Drucker que “la cultura se come a la estrategia para desayunar”, y es que es fundamental lograr un alineamiento cultural con los proveedores, de modo que se pueda gestionar con éxito el impacto cultural en la toma de decisiones que afectan al proceso de suministro.

Gordon Donovan, consultor de Compras del Australian Institute of Management, recomienda dos recursos documentales que consultar antes de empezar a trabajar con proveedores internacionales para comprender bien los riesgos:

The Hofstede Centre
Journal of Cross-Cultural Psychology

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