¿Qué inconvenientes tienen las compras “low cost” y cómo pueden evitarse?

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Revista Gestión de compras
Fecha de publicación
11 d febrero d 2015
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17 de febrero de 2015

¿Qué inconvenientes tienen las compras “low cost” y cómo pueden evitarse?

La Globalización y las economías emergentes con mano de obra barata han ido consolidando la estrategia de buscar proveedores asiáticos en la mayoría de las compañías. Pero, desde hace un par de años, algunas empresas de referencia han anunciado su cambio de política de Compras hacia el mercado local de proveedores. Así, tenemos el caso de General Electric y Apple, por razones de suministro o políticas, o el de Nissan, que opta por proveedores locales por reducción de riesgos.  En todo caso, el debate sobre el “reshoring” o “nearshoring” está abierto y en la nueva carrera por la competitividad que se inicia con el nuevo escenario económico, la decisión implica revisar todos los aspectos que influyen en el coste.

Obviando todo el proceso de homologación de proveedor  y producto, que vamos a dar por hecho que hemos auditado correctamente y cumple condiciones de calidad, coste y legalidad, tenemos que adentrarnos  en otro tipo de gastos que no nos obliguen 6 meses después a sentarnos ante un comité directivo y tener como único argumento para defender nuestro  desaguisado una frase que nos ha dicho nuestra madre toda la vida: “lo barato sale caro”.

Es interesante calcular el coste final o el que llamamos Coste de Entrada del producto, que nos dará el valor definitivo de cada una de las piezas compradas. Dentro de este cálculo deberemos incluir por supuesto la forma de pago, que normalmente queda formalizada mediante letras de cambio o pagarés que añaden un coste vía comisiones pero que evita riesgos tanto al proveedor como a nuestra propia compañía.

Como directores de compras controlamos perfectamente las cantidades requeridas, pero en este caso debemos asegurarnos además, de su cubicaje/peso.  Mejoremos los costes de transporte aprovechando el espacio al máximo. Si nuestro pedido no cubica lo suficiente para llenar un contenedor completo, contamos con el servicio LCL (Less Than Container Load), en el que compartimos el espacio con mercancía de otras compañías en un contenedor consolidado. Esta opción, además de ser más económica contribuye con el medio ambiente.

Es importante definir en la negociación si el precio incluye el transporte, y si es así, hasta donde. El idioma internacional que determina las condiciones de transporte intercontinental es el de los Incoterms. Controlando este argot, podremos cerrar la modalidad de transporte con cualquier proveedor del mundo.

En España tenemos varios puertos muy importantes para la recepción de mercancías. Tengamos en cuenta que cuando el contenedor se baja del barco, llega hasta destino vía terrestre, lo que nos hace ganar días, pero sube el precio considerablemente. Intentaremos programar nuestro timing para llegar siempre hasta el puerto más cercano a nuestras instalaciones, aunque tarde unos días más.

Los impuestos arancelarios son importantes e inamovibles, pero en la agencia tributaria podemos acceder por anticipado al arancel que nos corresponde y lo que impacta en nuestro producto. Tengamos en cuenta que si no declaramos el arancel correcto, nuestra mercancía quedará parada en el puerto, con el sobrecoste que ello puede implicar a nuestra producción además de la multa correspondiente. Tomémonos el tiempo y la rigurosidad necesaria para asegurarnos el  arancel que nos corresponde.

SI pensamos cuál puede ser el mayor riesgo con la compra en países low cost es que una vez embarcado, no podemos acudir a nadie para que nos adelante parte del producto por mucha urgencia que tengamos. Nuestra mercancía está en algún punto entre Shenzhen y Algeciras, y vete tú a buscarlo.

Y eso de nuevo nos hace pensar. ¿El seguro está incluido?, Analicemos bien lo que incluye porque quizá nos haga falta tener una conversación con nuestro bróker dependiendo del riesgo que queramos correr y de la marejadilla, claro.

Si tenemos en cuenta estas pequeñas cosas podremos calcular exactamente lo que nos cuesta la entrada de la mercancía en las instalaciones receptoras. Así, calcularemos la rentabilidad del producto importado al céntimo.

Maitane Garay Sáez
Consultor Senior de Compras
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